Tu perro pasa hasta la mitad del día durmiendo. La cama no es un lujo: es donde descansa, cuida sus articulaciones y encuentra su lugar seguro. Elegir bien es más fácil de lo que parece — y estos 5 puntos te evitan comprar la equivocada.
1. El tamaño correcto
Medí a tu perro cuando está estirado, de la nariz a la cola, y sumá unos 15 a 20 cm. La cama debería permitirle estirarse por completo y también acurrucarse. Si dudás entre dos medidas, elegí siempre la más grande: sobra espacio, nunca falta.
2. El material y el soporte
Para cachorros y perros jóvenes, una cama mullida suele alcanzar. Para perros grandes, mayores o con problemas de articulaciones, buscá espuma de soporte (tipo ortopédica) que no se hunda del todo: sostiene el cuerpo y alivia la presión en las caderas. La base antideslizante evita que la cama se pasee por la casa.
3. Cómo duerme tu perro
¿Se hace bolita? Una cama con bordes altos le da sensación de refugio. ¿Se estira y se tira de costado? Mejor una cama plana y amplia. Observalo unos días: su forma de dormir te dice exactamente qué formato va a disfrutar más.
4. La ubicación
Ubicá la cama en un lugar tranquilo, sin corrientes de aire y donde tu perro pueda ver a la familia. Los perros son sociales: una cama escondida en un rincón aislado se usa mucho menos.
5. Fácil de limpiar
El pelo, el barro y los accidentes son parte de la vida con mascotas. Una funda lavable y removible te va a ahorrar dolores de cabeza. Un cepillo removedor de pelo también ayuda a mantener la cama —y tu casa— impecable entre lavados.
En resumen
La cama ideal respeta el tamaño de tu perro, le da el soporte que necesita según su edad, acompaña su forma de dormir y es fácil de mantener limpia. Con eso, le estás regalando mejores noches y días más felices.
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